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T.S. Elliot, 1890.

"¿Dónde quedó el conocimiento que hemos perdido en la información y dónde quedó la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento?"
(T.S. Elliot, The Rock, Canto I, 1890)

domingo, 12 de abril de 2015

El Canto del Inmediato Satori: Poema 33.

Transcripción libre de Pasajero en tránsito

El don (fuse) practicado con un fin
puede proporcionar la dicha
de renacer en el cielo
pero es como disparar
una flecha hacia el cielo (juso no fuse)

Fuse es difícil de traducir; el diccionario lo explica aproximadamente como "caridad". Juso puede traducirse por "postura parada", inmóvil; por ejemplo, en zazen la conciencia que se detiene o se fija en algo.

Juso es lo contrario de muso, la no postura, la libertad, los pensamientos pasan…, pasan.

Juso no fuse es como una flecha lanzada hacia el cielo con la intención de alcanzarlo, pero la flecha vuelve a caer violentamente al suelo.

Siempre hablo de mushotoku, sin meta, y de hishiryo, sin pensamiento, los secretos del Zen.
 
¿Por qué seguimos los preceptos?, ¿por qué practicamos una u otra religión? Generalmente porque queremos ir al cielo y evitar el infierno. Pero ¿qué significa el cielo, el infierno? Son falsas categorías inventadas por los seres humanos.
 
El zazen es sin meta, sin provecho. La nariz es la nariz; los ojos, los ojos.
En este poema se trata de fuse. El don, la caridad, pero se sobreentiende también sila (los preceptos), la perseverancia, el esfuerzo, la contemplación y la sabiduría. El Bodhisattva debe practicar estas seis virtudes, pero si lo hace con un objetivo, es como lanzar una flecha al cielo, Los seres humanos a menudo se muestran así, no pueden practicar algo que no rentabilicen.
 
Estancarse en esta actitud de obtener un resultado (como ir al cielo) o intentar alcanzar el cielo con una flecha reflejan egoísmo, juso no fuse, lo contrario de mushotoku. Actitud imperfecta, moral egoísta que está en la base de muchas religiones: "doy esto, pero, a cambio, espero ir al cielo…".
 
Hay que ir más allá. No practicar para uno mismo, ése es el principio de la verdadera religión. De la sabiduría más elevada. Miro la flor, la flor me mira. La montaña me mira, yo miro la montaña: es un koan. El objetivo se convierte en sujeto y el sujeto en objeto. Pero la flor que me mira no dice: "eres bello" ni no tienes buena postura, mientras que yo con mi ego puedo decir a la flor que es bella o fea.
 
La montaña me mira pero no dice nada. De manera que no hay que practicar zazen para uno mismo ni para el ego ni para obtener algo.
 
En los sutras hay muchas historias sobre el don y el abandono de uno mismo: como la historia del príncipe que entrega su cuerpo al tigre hambriento.

Buscar méritos o no buscar provecho, ¿cómo superar esta contradicción? A través de zazen podemos encontrar salida a este problema.


El Canto del Inmediato Satori. Yoka Daishi. Comentado por Taisen Deshimaru Roshi. Págs. 85-86. Kairós,  1992.

sábado, 16 de noviembre de 2013

ARTE, DIÁLOGO Y ORDEN IMPLICADO. III de III




David Bohm, entrevistado por Louwrien Wijers
   
Transcripción libre de Pasajero en tránsito
 


- ¿Siente usted que la gente simpatiza más con sus ideas del orden implicado?

Las personas están asimilando las ideas. Creo que está sucediendo más fuera de la física que dentro de ella. Creo que a los físicos les cuesta ver la necesidad de un orden implicado. Ahora la actitud general es la de dar prioridad a conseguir un conjunto de ecuaciones que predigan los resultados de los experimentos.

Las personas casi confían demasiado en los modelos matemáticos, incluso en la economía.

Creo que en la ciencia moderna se ha concedido una importancia desmesurada a las matemáticas. Ofrecen ciento grado de precisión, sí, pero a costa de convertirse en una estructura conceptual bastante limitada.

En el caso de la economía, considero que la noción de participación mutua es crucial. Las matemáticas pueden comprender esto hasta cierto punto, como sucede con la teoría cuántica, pero creo que hemos de pensar en la economía cualitativamente, lo que implica tener un modelo en el que todo participa de todo. Por consiguiente no tenemos lugares, industrias y sustancias independientes. No pensamos que cierta industria está en cierto lugar fabricando productos y luego intercambiándolos con alguien de otro lugar. En su lugar, la propia existencia de cada grupo y las condiciones para la misma son el resultado de factores que se desplieguen desde toda la Tierra.

A mi entender creo que necesitamos esta forma de pensar al respecto, pero nuestras matemáticas actuales son demasiado abstractas para permitir discusión alguna sobre tales cosas. Son tan abstractas que las personas pierden de vista la realidad concreta. Hacen un cálculo que siempre es una abstracción y luego fracasan en ver de dónde ha surgido dicha abstracción. Las matemáticas pueden ofrecernos una base para conseguir mayor precisión pero sólo si antes tenemos este entendimiento cualitativo

En el pasado ya existía esta cultura cualitativa, aunque también tenía algunos inconvenientes. Las matemáticas ayudaron a fomentar un gran progreso tecnológico, pero también crearon muchos problemas que aún no podemos resolver.

-          ¿Qué significa “cultura” para usted?

Es importante reflexionar sobre la cultura. La cultura implica significado compartido en el que todo el mundo participa. La cultura es algo inherentemente participativo. Nuestra cultura actual no es en absoluto coherente. Es muy incoherente en todo el mundo y en todos los países. Necesitamos una cultura coherente. De hecho podríamos decir que una de las razones por las que hemos de entrar en diálogo es para establecer esta cultura coherente.


Actualmente las personas no pueden hablar entre ellas con verdadera libertad. Por ejemplo, en las Naciones Unidas sólo hablan de pequeños asuntos que son negociables, pero la mayoría de los temas básicos no lo son. Por consiguiente, no pueden hablar realmente de los problemas.

Hemos de ver todos nuestros problemas como negociables y de ese modo crear una cultura común. Pero en estos momentos para todo el mundo tienen un significado distinto. En Oriente, por ejemplo, el significado al que se le ha dado prioridad es el de anteponer el bienestar colectivo. En Occidente, anteponemos el bienestar individual. La cultura tampoco hace lo que tan bien proclama, pero aun así eso es lo que proclama. Mientras estas dos visiones no sean negociables no podremos reunirnos y compartir una cultura.  Hemos de ser capaces de podernos escuchar realmente los unos a los otros y trabajar juntos todo esto, y quizás llegar a una cultura que no esté limitada por estas dos posturas.

-          ¿Qué significa para usted unir el arte, la ciencia y la espiritualidad?

Creo que es un arte para establecer una cultura común. La ciencia, el arte y la espiritualidad han sido las características básicas de la cultura a lo largo de la historia. Podemos añadir también la tecnología como un desarrollo de la ciencia. Si unimos estas tres cosas se podría decir que no hay mucha cultura que no esté incluida en estas tres. Sería un gran paso ser capaces de conseguir una cultura coherente que abarcara a las tres.

-          ¿Se siente optimista respecto a este desarrollo?

Bueno, yo tengo una actitud que denomino “optimismo fácito”. Supongo que se puede alcanzar. No veo razón para que no sea así. Puede que no sea fácil, pero creo que hemos de empezar por suponer que se puede hacer. Hemos de empezar por establer un sentido coherente para la totalidad. Pero para empezar la clave está en ser capaces de dialogar. De ese modo las personas de distintos grupos podrán dialogar y compartir realmente el significado que tienen las cosas para ellos, y quizás a raíz de ello surjan otros nuevos significados.

Por ejemplo, me gustaría seguir –esto es una fantasía mía- un diálogo de científicos. Creo que los científicos son el grupo al que más le gustaría este diálogo, porque cada uno piensa conoce la verdad. Pero no hemos de pensar por todo ello si encontramos a las personas adecuadas, que sean lo bastante abiertas en todas las áreas para iniciar el diálogo. Hemos de tener un lugar donde las personas se puedan reunir para que puedan hablar sin intentar resolver ningún problema, sólo para compartir y ver si pueden llegar a un entendimiento común.

Quisiera regresar a otro asunto. El modelo tridimensional ha sido destruido por los artistas y también por otras personas y nos ha proporcionado una visión multidimensional. Al principio teníamos un universo, ahora tenemos un multiverso.

Sí, creo que el orden implicado conlleva una visión multidemensional en la que contamos con una vasta multidimensionalidad, un tipo de realidad mucho más rica. Una de las cuestiones es cómo, desde el punto de vista de la física, el orden implicado con todas sus dimensiones se condensa en el orden tridimensional y en el plano ordinario de la experiencia. Ésa es la cuestión en la que mi colega Basil Hiley y yo estamos muy interesados en explorar en las matemáticas.

Además de la ciencia, la multidimensionalidad también ha entrado en el arte y en la espiritualidad.

Creo que en el arte el orden multidimensional apareció claramente por vez primera en el impresionismo y luego en el cubismo. El “espíritu” también se ha de considerar como multidimensional. No puede existir en una sola línea.

A mi entender hemos de pensar y percibir de una forma que unifique todas cosas. Lo común para las tres actitudes básicas es la cuestión del pensamiento. Todas ellas implican pensamiento. Ahora bien, una de las formas en las que se ha desarrollado el pensamiento es en una dirección que yo denomino literal.

 Con ello quiero decir que apunta a una representación literal de la realidad tal como es. Quizás se admita que es incompleta o no del todo correcta, pero a pesar de todo es lo que buscamos. Creo que esta es una forma de pensar muy limitada. Con lo que no se cuenta es con que el pensamiento es participativo, que es el origen de todo lo que vemos en nuestra sociedad. Dondequiera que miremos es el producto del pensamiento: edificios, granjas, aviones; todo, incluso la contaminación.

Pero sólo eso, el pensamiento también produce y da forma a nuestra percepción de la realidad. Vemos la realidad de acuerdo con nuestro pensamiento. Por consiguiente, el pensamiento está participando constantemente en dar forma y en modelarnos a nosotros mismos y a toda la realidad. Ahora bien el pensamiento no conoce todo esto. El pensamiento son ideas que no van a ninguna parte. Ahí es donde radica la dificultad. Hemos de llegar a ver que el pensamiento es una parte de esta realidad y que no estamos simplemente pensando acerca de algo, sino que somos lo que pensamos. ¿Ve la diferencia?

- Estoy de acuerdo con usted, pero ¿por qué es tan difícil poner todo esto en práctica? ¿Por qué está tan limitada la tarea de los pensadores y de los científicos?

Ante todo la dificultad se encuentra en la fragmentación. Todo el mundo y todos los pensamientos se dividen en trocitos, como esta nación, este país, esta región, esta profesión, y así sucesivamente. Es extraordinariamente difícil romper con ello. Pero esto se debe sobre todo a que el pensamiento se ha desarrollado de tal manera que proclama que no afecta en nada, que sólo indica las cosas como son. Por lo tanto, las personas no pueden darse cuenta de que están creando un problema y entonces intentan resolverlo.


 Vamos a ver un problema. ¿Qué problema le gustaría? ¿La contaminación? La ecología no es un problema en sí misma. Funciona perfectamente bien por sí sola, se convierte en un problema porque pensamos de cierta manera, descomponiéndolo todo y con cada persona yendo a la suya. Por lo tanto el problema ecológico se debe a nuestra forma de pensar. El pensamiento piensa que la contaminación es un problema que está allá “allí afuera” y que ha de resolverlo. Ahora bien eso no tiene sentido porque simultáneamente el pensamiento está creando todas las actividades que han creado el problema y entonces crea otra serie de actividades para intentar resolverlo.

El pensamiento no deja de hacer las cosas que están creando el problema ecológico o nacional, o cualquiera que sea el problema. Esta es la razón por la que creo que es tan difícil poner en práctica una nueva consciencia, porque en nuestra práctica estamos haciendo inconscientemente lo opuesto de lo que reivindicamos querer hacer. Por tanto, lo importante es ser conscientes de lo que realmente estamos haciendo.

¿Cómo sugiere que expandamos esta conciencia entre las personas para que ser comprendida y puesta en práctica? ¿Empezamos en la escuela o la universidad?

Sería un error tratar de ponerla en práctica. Eso en sí mismo ya es una contradicción. Como ya he dicho antes hemos empezado haciendo una cosa, seguimos haciéndola y por medio la práctica intentamos solucionar lo que estamos haciendo en dirección contraria. Es como alguien que se está autoflagelando con su mano derecha y con la izquierda intenta detener a la mano derecha. La dificultad básica en nuestra práctica es que no somos conscientes del hecho que está produciendo estos problemas.

Creo que necesitamos otro enfoque, que es: hemos de ser conscientes de lo que está pasando. Pongamos el ejemplo de la comunicación. No existe práctica alguna que establezca la comunicación, salvo la propia comunicación y hacer frente a los problemas que de ella se derivan. Si las personas quieren comunicarse y decimos que tenemos un problema práctico, esto nos va a limitar. Supongamos que decimos “Queremos comunicarnos”, pero no vamos a establecer un problema. Hace mucho tiempo leí sobre un antropólogo que estudió a unos indios nativos norteamericanos que vivían de manera muy primitiva. De vez en cuando todos se reunían en un círculo y hablaban y hablaban de igual a igual. No tomaban ninguna decisión sobre nada y llegado un punto se detenían. Entonces todo el mundo parecía saber qué es lo que tenía que hacer. Con esta práctica constante se entendían tan bien entre ellos que no les resultaba difícil saber lo que tenían que hacer.

Pero nosotros no podemos hacer esto. Imagínese a la gente reuniéndose. Si ni siquiera en un solo país o en una familia son capaces de hacerlo, mucho menos entre países, culturas, y religiones. Si me pregunta qué práctica podemos utilizar que nos ayude a empezar con esto, no tiene sentido porque inconscientemente estamos comprometidos con hacer justo lo contrario. Entonces intentamos solucionarlo como si nos estuviéramos resistiendo inconscientemente a eso que estamos tratando de hacer.

-          Es la propia naturaleza humana.

Sí, está en su memoria, en su pasado, en todo este sistema y también en su cultura.

-          ¿De modo que tenemos que aceptarlo?

Creo que hemos de transformar la cultura empezando por un núcleo que forme una nueva cultura. No empieza con la práctica. La práctica ha de seguir algo más profundo. No ha seguir de una decisión de llevar a cabo una práctica, sino de una percepción común de la necesidad de hacer algo. Cuando la personas empiecen a hacer esto, entonces podrán trabajar en ello. Si todo el mundo entiende la misma cosa y tiene la misma visión final, entonces las personas podrán trabajar juntas.  Pero si todos tenemos una meta diferente, los propósitos van a chocar y no funcionarán. Creo que el verdadero problema es que no tenemos una cultura coherente. Quizás antaño los seres humanos sí tenían una cultura coherente. Al menos podemos elegir pensar eso, aunque no estoy seguro de ello. Uno de los primeros pasos que hemos de dar las personas es el dialogar sin pretender resolver algún problema.


-          ¿Pero cree usted que la humanidad llegará tan lejos como para establecer una cultura común coherente?

Pienso que es esencial. Si no lo conseguimos no creo que la raza humana pueda ser viable más allá de la Edad de Piedra. Con la llegada de la tecnología moderna hemos de dar ese paso o no podremos seguir avanzado.

-          ¿Quién escuchará?

Algunas personas lo harán. Empezará por aquellas personas que escuchan y hay bastantes que están dispuestas a ello. Ellas son el núcleo. Podríamos llamar a esto microcultura, la microcultura de esta cultura mayor. Como ve si pudiéramos establecer una microcultura esto empezaría a expandirse. Esta es mi sugerencia. No creo que podamos establecer esto como un fin en la actualidad porque ese fin ya está distorsionado por todos los motivos inconscientes y también por la resistencia. Por ejemplo, las personas han intentado establecer el socialismo, pero las motivaciones inconsciente egoístas se han resistido y nunca ha funcionado.

Explorar la mente y conseguir comprenderla algo más, probablemente cree un futuro bastante diferente, porque la motivación cambia.

Bien, eso sin lugar a dudas cambiaría la cultura y la sociedad. Lo que necesitamos es poder hablar y comunicarnos. Actualmente existen grandes diferencias y muchas de ellas no son negociables. Se necesita el “diálogo” en el verdadero sentido de la palabra, que significa “fluir a través” entre la gente, en lugar de un intercambio como un juego de ping pong. La palabra discusión en realidad significa “romper con todo”, analizar y tener un intercambio como un juego. Por lo tanto necesitamos este diálogo; el espíritu del diálogo no es la competitividad, sino que significa que si descubrimos algo nuevo todos salimos ganando.

La idea básica del diálogo es la de ser capaces de hablar mientras suspendemos nuestra opiniones, las retenemos delante de nosotros, sin reprimirlas ni insistir en ellas. Sin intentar convencer, sino tan sólo comprender. Lo primero que hemos de percibir son todas las opiniones de todas las personas sin tener que tomar decisiones ni decir quién tiene la razón o quién está equivocado. Lo más importante es que todos observemos lo mismo. Eso creará un nuevo marco mental donde exista una consciencia común. Es una especie de orden implicado, donde cada uno se repliega en la consciencia global. Con la consciencia común tendremos algo nuevo, una nueva forma de inteligencia.


Sobre la creatividad. David Bohm. Ed. Kairós, 2002.

martes, 8 de octubre de 2013

ARTE, DIÁLOGO Y ORDEN IMPLICADO II de III






Transcripción libre de Pasajero en tránsito.


-          ¿Existe también en su orden implicado la figura de un dios creador?

Esta cuestión no se ha planteado. Tengo la idea de un orden implicado y más allá de éste un orden superimplicado, y así sucesivamente, llegando a órdenes cada vez más sutiles. Yo creo que hay órdenes mucho más sutiles. La palabra “sutil” tiene un trasfondo que significa “finamente tejido”. Podríamos imaginar redes de conciencia cada vez más finas, pensar en que captamos aspectos cada vez más sutiles del orden implicado. Esto podría seguir indefinidamente. Así que depende de la persona. Creo que hay una inteligencia implícita. Una especie de inteligencia que se despliega. La fuente de esa inteligencia no está necesariamente en el cerebro. El origen de la inteligencia está mucho más replegado en el todo.

Ahora bien, en lo que a su pregunta se refiere de si se quiere llamar “dios” a eso, dependerá de lo que cada uno entienda por esa palabra, porque tomarlo como un dios personal podría limitarlo de alguna manera. Lo que quiero dar a entender es que existe algo como la vida y la mente que está replegado en todas las cosas. Si llevamos eso a los extremos, entonces puede que sea lo que las personas religiosas quieren decir con la palabra “dios”. Pero la palabra “dios” significa muchas cosas distintas para distintas personas, y es difícil saber exactamente lo que significa. El orden implicado no excluye a Dios, ni tampoco dice que exista un dios. Pero sugiere que existe una inteligencia creativa subyacente en el todo, que puede que en parte contenga eso a lo que hacemos referencia con la palabra “dios”.

En este sentido se dice que cualquier imagen que creemos en nuestro pensamiento es limitada y que incluso la idea del orden implicado lo es, aunque esperamos que trascienda los límites anteriores. Sólo lo último es ilimitado. Sin embargo cuanto más se dice respecto a lo ilimitado más lo limitamos. Si decimos: “lo ilimitado es Dios, y por Dios queremos decir esto, esto y aquello”, estamos empezando a limitarlo. Creo que no limitar a Dios es esencial, si se cree en él.

Así era originalmente entre los hebreos cuando decían  que el nombre de Dios sólo era “Yo soy” y no se podía decir nada más. Pero no desarrollaron eso con coherencia. Creo que es esencial ser coherente al respecto, de lo contrario nos liaremos y liarse en este plano es muy destructivo.

-       Pero usted mismo buscaba otras formas de pensamiento. Me estoy refiriendo a sus múltiples encuentros con Krishnamurti, por ejemplo.

Conocí a Krishnamurti en los setenta. En aquel entonces estaba interesado en comprenderlo todo con mayor profundidad. Pensaba que él sugería que era posible para el ser humano establecer algún tipo de contacto con esta totalidad. No creo que él quisiera utilizar la palabra “dios”, debido a sus limitadas asociaciones.

-       Posteriormente, también conoció al Dalai Lama. ¿Correspondían sus ideas con las del budismo tibetano?

Mi intención es comprender. Me gusta dialogar con personas diferentes para describir y compartir cómo piensan, para participar. Creo que el pensamiento humano tiende a enfocarse en exceso y a limitar a todo mundo a su propia área limitada. Es importante tratar de comunicarnos y de compartir estas visiones, así quizás podamos llegar a trascenderlas.

Esa es la razón por la que he hablado con muchas personas de diferentes procedencias, incluyendo al Dalai Lama. Sin embargo, creo que me sentía más afín con Krishnamurti, porque estuve con él durante mucho tiempo hasta que murió.

-          ¿Fue Krishnamurti quien más le impresionó?

Sí, creo que cuando le vi por primera vez se abrió una inmensa área.

Creo que existen algunas similitudes entre lo que él dice, lo que dice Buddha y lo que dicen otros. A mí me interesaba descubrir eso.

La cuestión en la filosofía budista es que ellos tienen el concepto del origen de la mutua dependencia: todo se origina junto y es mutuamente dependiente. Creo que esto se aproxima mucho al orden implicado, en el que se considera que todo procede de un campo, que todo está interrelacionado y que no existe substancia alguna subyacente que pueda ser definida. La idea de la dependencia mutua también da pie a lo que los budistas llaman la ley del karma. Pero también el karma puede cambiar puesto que incluso nuestro propio estado mental forma parte del todo, y cuando cambia, el todo cambia, y también cambia el Karma.

-          Creo que gracias a su forma de pensar la creatividad se está viendo por primera vez como el puntal de la ciencia.

No sé si se debe a mi forma de pensar. Quiero decir que muchas personas se han dado cuenta de que la creatividad es una parte esencial de la ciencia. La revelación creativa es necesaria para dar nuevos pasos. Considero que la creatividad no sólo es esencial para la ciencia, sino para la vida en general.

Si te quedas atrapado en un orden repetitivo y mecánico, acabas degenerándote. Ése es uno de los principales problemas con el que ha tropezado toda civilización humana: llega a cierto grado de repetición. Entonces la energía creativa poco a poco se va desvaneciendo y esa es la razón del fin de una civilización. Muchas civilizaciones han desaparecido no sólo a una presión externa, sino porque han degenerado internamente.

-          Muchas personas creen que la creatividad siempre está conectada a las artes.

Está relacionada con el arte, la ciencia, la religión pero también con todos los aspectos de la vida. Creo que, básicamente, toda actividad es un arte. La ciencia es un tipo de arte que hace hincapié en ciertas cosas. Luego tenemos los artistas visuales, los musicales, etc., que tienen distintas especializaciones. No obstante el arte está presente en todas partes. La propia palabra “arte” en latín significa “concordancia”. Toda la visión del cosmos significa “orden” en griego. En realidad es un concepto artístico.

-          ¿Ve alguna comparación entre los cambios en el arte contemporáneo y los cambios en la ciencia?

Sí, creo que existe cierta similitud. El cambio empezó a suceder casi al mismo tiempo, alrededor de finales del siglo XIX  y principios del XX. Creo que el primer indicativo de cambio de dirección del arte fue el impresionismo aunque ya se había preparado con anterioridad. Se puede decir que todo el contenido de dicha pintura se encuentra en manchas de color primario. Cuando te acercas no vez a penas nada, pero cuando lo contemplas desde lejos a cierta distancia, de pronto emerge todo un mundo. Para mí esto es una especie de orden implicado. El significado de estas manchas de pintura se despliega. La pintura está replegada en las manchas.

Creo que existe una similitud considerable entre eso y el funcionamiento de las matemáticas cuánticas. El arte investiga nuevas formas de percepción y de imaginación a través de los sentidos. Y mientras lo siga haciendo será importante para la ciencia y para la espiritualidad.

Una vez vi un cuadro de un payaso de Rounault. Creo que fue en la colección de Edward G. Robinson. La cuestión es que había todo tipo de parches de colores en el centro del payaso, pero en el exterior eran complementarios. Entonces observé que el ojo podía ir del uno al otro y que el cuadro entero empezaba a latir. De pronto tuve una visión diferente, donde parecía haber algo que circulaba por toda la habitación que procedía del payaso y que regresaba a mí. Creaba otra percepción. Me parece que los artistas pueden explorar diferentes formas de la percepción y del significado de la misma. Podríamos decir que Cézanne y los cubistas tuvieron una idea similar. Desde entonces el arte se ha expandido a en un gran número de direcciones que para mí no están demasiado claras. El arte inició un nuevo desarrollo.

En tiempos primitivos el arte estaba muy vinculado a la sociedad por sus diversas funciones, como imágenes representativas para fines religiosos y arquitectónicos, como para embellecer entornos y objetos varios. Pero todo eso cambio a finales del siglo XVIII, La conexión entre el arte y la sociedad fue perdiendo importancia y algunos artistas empezaron a investigar en nuevas direcciones.

-          Si vemos una conexión  entre las artes, la ciencia y la espiritualidad y a ello le añadimos el orden implicado, ¿Podría ello influir en los futuros modelos económicos?

Creo que esta cuestión de la economía requiere algo de reflexión. Me gustaría analizar la etimología de las palabras, porque muchas veces nos revelan ideas antiguas con un nuevo sentido. La palabra “economía” tiene una raíz griega que significa “dirección del hogar”. La cuestión es ¿qué es el hogar” Podemos decir que en el mundo hay muchos hogares y que todos actúan de forma independiente. De hecho, todos son interdependientes. En realidad la Tierra es un hogar, pero no la tratamos como si lo fuera. El primer paso en la economía es decir: “La Tierra es un hogar. Toda ella es una”.

El orden implicado nos ayudará a ver que todas las cosas contienen todas las cosas. Ver que todas las personas no dependen sólo de todas las demás, sino que todas las personas son todas personas en un sentido más profundo. Nosotros somos la Tierra, porque toda nuestra sustancia procede de ella. Es un error decir que es un entorno que nos rodea, porque eso sería como el cerebro que contempla al resto del cuerpo como una parte de su entorno.

Es esencial ver el mundo como una unidad, porque estos hogares no son independientes. El orden implicado y todas estas ideas te animan a verlo de este modo. Todo es una participación mutua. Por consiguiente hemos de contemplar las cosas de ese modo. Ahora bien, la cuestión es ¿cómo dirigimos este hogar único que es el mundo? Lo primero es ver que es uno. Si pensamos que son muchos no lo conseguiremos.

Según parece que las ganancias son la preocupación principal, pero si vemos el mundo como un hogar se puede decir que sacar provecho de él es como robar de nuestro propio bolsillo.

Si todo es uno, o nos salvamos o nos hundimos juntos. Hemos de hallar la manera de ir al unísono. Debido a todos estos gobiernos separados, ni la política ni la economía pueden funcionar, nos hace falta una nueva visión del ser humano en el mundo. Ahora esperamos que el peligro del equilibrio ecológico nos ayude a conseguirla.

-          ¿Podría hacernos una declaración fundamental sobre su forma de pensar respecto a la totalidad incorporando todos estos aspectos diferentes?

Sí, en primer lugar vamos a centrarnos en el asunto de ver la totalidad de un modo coherente. Coherente significa “estar adherido”. Las personas podemos tener visiones incoherentes de la totalidad, que pueden ser muy destructivas. De hecho algunas teorías holísticas han tenido efectos nefastos en el pasado. De algún modo podríamos decir que los nazis también tuvieron una especie de teoría holística. Como acabo de decir, no basta con el holismo, aunque sea importante.

Hemos de hacer justicia con cada una de las partes, a la vez que hemos de comprender su independencia relativa para que pueda existir la libertad. La totalidad no se ha de imponer, pero se encuentra en cada parte, y cada parte está en la totalidad. Eso es lo que yo denomino participación, actualmente esa palabra  ha cambiado su significado. Ahora tiene dos, una es la de “tomar parte de“. Tomamos parte de la totalidad que existe en nuestro interior. El otro es “tomar parte en ello directamente”. Ambos son necesarios.

De modo que esto contrasta con la visión atómica actual de la sociedad, en la que cada persona es un átomo que se limita a interactuar externamente. No participan en el todo. Está interactuando para conseguir algo para sí misma. La visión general que tengo es que la participación es fundamental. Esto significa que hemos de dialogar. Hemos de compartir nuestras ideas. Hemos de ser capaces de pensar juntos. Pero ésta es la cosa más difícil del mundo.

-          ¿Qué es lo que le ha dado mayor satisfacción en su vida profesional?

Creo que llegar al orden implicado fue una gran satisfacción aunque no sé si podría considerarlo como la más grande.

-          ¿Qué desearía usted para el futuro de la ciencia?

Me gustaría que se centra más en la calidad que en los conceptos matemáticos cuantitativos exactos. Veo que avanzamos hacia la noción de la participación como algo fundamental, en lugar de seguir aferrados a la visión analítica atomista.

-          ¿Qué desearía usted para el futuro de la humanidad?

La misma cosa. Creo que me gustaría ver que la humanidad se considera una sola familia con libertad para cada una de sus partes, pero con participación mutua para poder llegar a una totalidad coherente, que sería creativa.


[1] Sobre la creatividad. David Bohm. Ed. Kairós, 2002.